Llamadas de papi

 


Linzi, una ciudadana estadounidense, se enamoró de Domingo un inmigrante Mexicano, cuando tenia 13 años de edad. Se casaron en 2006 y tuvieron tres hijas.

Domingo fue detenido en junio de 2008 mientras se presentaba en la Corte del Condado Wake por un cargo de asalto erróneo. Ahí fue cuestionado sobre su estatus migratorio debido a unos viejos tatuajes de pandillas, y fue siendo llevado a custodia migratoria dejando atrás a Linzi con sus hijas. Imposibilitada de mantener a su familia, Linzi decidió mudarse a casa de su madre.

Los papeles de residencia de Domingo fueron aprobados en noviembre, y fue siendo dejado en libertad en febrero. Esta historia es un retrato de la incertidumbre del proceso inmigratorio, comenzando desde el momento en que Linzi se quedó sola, sin saber si Domingo sería liberado alguna vez. Esta incertidumbre es hoy en día compartida por miles de familias.